EL BORDADO DE RAFIA

En nuestros viajes buscando antiguas técnicas de producción artesanales, encontramos en las Islas Canarias una práctica casi extinta: el bordado de rafia.

El proceso de confección de estos productos es especialmente laborioso: la rafia natural, proveniente de la palmera, se recolecta y seca al sol envuelta en pastos de hierbas. Al terminar, la rafia es de un color cremoso. Parte se dejará así y parte se llevará a teñir en agua hirviendo junto a otros vegetales, que le darán su color final.

El posterior bordado artesanal, trabajo practicado durante generaciones en las islas y posteriormente exportado a Sudamérica, se recupera y moderniza en figuras geométricas y de inspiración vegetal, creando cenefas coloristas. Motivos que decoran nuestras coronas y, por primera vez, también maxi pendientes.

Por su especial naturaleza, esta colección conlleva unas 20 horas de trabajo por pieza.